miércoles, 10 de junio de 2009

La Parada

"Aquí hablo de los períodos ocultos de esa misma juventud, de ciertos ocultamientos a los que he sometido ciertos hechos, ciertos sentimientos, ciertos sucesos. Empecé a escribir en un medio que predisponía exageradamente al pudor. Escribir para ellos aún era un acto moral. Escribir, ahora, se diría que la mayor parte de las veces ya no es nada". El amante, Marguerite Duras.

Por algunos piojos años esta fue mi sosteniente única. Declaración huérfana que no pude cambiar por tan verdadera. Justificaba mis desvaríos. Aclaraba mis dudas y luego palabras. A esto me dediqué, a escribir. Pura ficción, pura realidad. Sub-realidades. Suddenly surgió un punto aparte. Fuera de esta ventana se movió el mundo y sus capas. Lamentablemente el terremoto afectó estas líneas. Se quebró la hebra que las unía en su enorme dispersión. Durante el periodo de un año este sitio camina como camaleón. Mientras, se me hizo titánico poder juntar mis líneas. Reconstruir quien era. Fallé. Pero yo soy animal que celebra errores. Accidentes geográficos reorganizaron mi estructura. No hay adjetivos. Soy gris, el buen gris.
Creo que mi transición está en marcha. Acompañada de mejores figuras de peso voy descubriendo nuevas capacidades. Mi única sosteniente ya es otra. No puedo revelarla. Todavía. Creo que este es el borde. El fin. La Parada. Pero como algunos han dicho, las cosas no se terminan ni de destruyen, solamente se transforman. Esperemos...

lunes, 2 de febrero de 2009

canus lupus

En un rincón de la ciudad capitalina siempre está temblando. Un ritmo furioso de corazón acaballado determina los pasos de una pequeña persona roja. Ella busca detrás de cada esquina a su Canis Lupus. Un perdido sin jauría. Sabe que con su aullido calmado, sus lamidos y sus pocas pulgas la vida es más auténtica, más verdadera. La tierra tiembla bajos sus zapatos de verano y por un momento pierde el sentido. La cesantía, el calor, la sed y las voces del pasado quedan muy lejos. Las manos buscan en que afirmar al resto del cuerpo. Los dedos sienten un pelaje distinto, tejido a su medida. Lo ha encontrado. Esta vez estaba tres cuadras más abajo.

lunes, 26 de enero de 2009

Encontrar

Busqué en el metro de la capital sucia. Busqué en los parques y las plazas menores. Me senté con libros, sinceramente los leí por si aparecías. Busqué en bibliotecas, en los pasillos y patios de la universidad. Busqué en bares negros y pistas de baile. Busqué en los tragos dulces, en los amargos también. Busqué en tugurios clausurados. Busqué en el precipicio. Busqué en amigos. Busqué en desconocidos, forasteros, asaltantes y paseantes. Busqué en cantantes, poetas, escribientes. Con fiebre y aburrida también te busqué. Pero mira tú la vida, el destino, como quieras decirle... justo cuando dejé de buscar, te encontré. El más improbable, el más escondido, el más callado, sencillo y tenebroso. Dos vidrios, una nariz y barba tigereteada. Rojo, azul y negro. Figura del rincón de la habitación. Poca risa, mucho pensar. Yo una rehabilitada, desencajada la vista, reconstruida. Una descarada que recogía sus pedazos cada lunes. Una aspirante a ser digna. Un atado de moños y cables de cobre. Una carcajada lanzada en el viento. De todas maneras armada hasta los dientes, dispuesta a no dejar que te fugues así como así.

viernes, 16 de enero de 2009

RecordarmE

Recordarme En Este Sitio dice abajito de donde uno anota su contraseña. Mi contraseña invertebrada rasguña el blank para dejarme entrar en mi sesión. Mi sesión de SpA tendrá que esperar, pues ahoritita mismo me dispongo a comenzar mi sesión contigo. Contigo es con quien quiero lamer heridas, descongestionar narices y reir de nuestros chistes. Chistes son los que me cuentas hasta las 4 y cuarto de la madrugada, entre calambres y calambres sexuales. Sexuales somos tú y yo, dos perros guachos que tras cada esquina recogen un poco de polvo, improvisan un nido y se limpian el uno al otro con sus lenguas ásperas. Ásperas son mis penas de ayer y hoy, ásperas no dudemos que seguirán siendo, pero mientras te tenga a tí y a Mi Sangre, mi vida siempre, siempre será honey on cereals.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Calle

Saltó sobre el barro. Rompió la capa superficial y la masa blanda-café fue penetrada por las diadoras blancas. Ella no sabía que jugar con tierra mojada ya no era para su edad. El pantalón corto proyectaba sus piernas. La polera dejaba que el cuello fuera abrazado por el sol. Las gotas de sudor sobre sus labios. Las axilas y el pecho pedían algo de libertad. El grifo continua lanzando el chorro furioso unos metros más allá y cinco cuerpitos flacos reciben el golpe mojado. Ella vive en esa población, junto a los otros. Sin miedo y sin mucha conciencia sale a jugar. Tiene algunos amigos que su padre no aprueba. Pero él no está hoy. Así que es una tarde feliz. Ella quiere recorrer la calle. Saborear el asfalto sucio y caliente. Sentir que la esquina no es un límite, es la puerta a todo lo posible. Y ahí, cerca del grifo la espera el niño de la cicatriz de guerra. La espera con un pantalón rajado en las rodillas y sin polera. Es muy flaco, tal vez más que los demás. Sus ojos negros hablan de una gran sabiduría. Tiene 11 años y sabe fumar. Por esa razón ella pretende seguirlo esta vez. Él tiene una sopresa preparada. Juntos entran a una casa. Refugiados del calor y de ojos adultos, comienzan a ver en la penumbra de una pieza. Él abre un cajón de madera. Ella se sienta en la cama. En la pieza del lado ronca la abuela en una silla. No hacen ruido. Él saca un objeto negro. Es un revolver. Lo manipula. Se apunta la cabeza y luego al gato gris. Se rien. Ella ríe, aunque está temblando. Le pide que la deje tocar el arma. Él se pone serio, la vuelve a meter en el cajón. 'Esto no es para niñas, sólo te traje para que la vieras', dijo él. Ella asume, lo mira con admiración.

sábado, 18 de octubre de 2008

Entre ULA y Baquedano

De a poco y con gran dificultad abrió los ojos. Quería los famosos "cinco minutos más", pero el despertador la sacó de la suavidad invalidante de las sábanas. Despegó sus ojos y se sentó en la cama con lentitud. Tenía que levantarse. Salir. Hacer algo. Salvar el día. Había dormido más horas de lo que un cuerpo diminuto necesita. Eso le daba más sueño. Pero en el fondo, aunque ella quería seguir durmiendo, tenía mucho miedo de hacerlo. Le daba miedo que llegara un minuto en el no despertaría más, tragada por sus propias pesadillas, absorvida por el fantasma que habitaba bajo sus parpados, grabado con sangre, como una foto satánica y dolorosa. Así que el temor la dirigió al baño. Frente al espejo se maldijo por ser mujer. Las mujeres lloran demasiado y se deprimen. Y no tienen tanta fuerza en los puños como para defenderse. Se maldijo por haber elejido un camino y no otro. Se maldijo y se lavó la cara con lágrimas y agua potable. Limpió sus brazos, pero no quiso hacer más. En el refrigerador habia leche, huevos, una lechuga lavada y dos latas de cerveza. Nada era aceptable. Tomó un vaso con agua, se vistió sin pensar en nada y salió. Afuera la oscuridad y los perros la recibieron. Metió en su cartera pequeña las llaves y sacó el primer cigarro de la noche. La dueña de la botillería la vio entrar mirando las manchas del piso. Parece que había una nueva, un escupo de borracho. Esta vez tenía ganas de ser la reina guachaca. Se compró un vino. Abrió una punta de la caja con los dientes y se dijo a si misma que las cosas iban empeorando. Pero todo daba lo mismo al final. Todo era gris. La noche, el día. Ella y los demás. Se fue al centro. Ahí estaba la sombra del fantasma otra vez. Huyó de esa esquina. Mantuvo la calma. Como perra con tiñala miró una pareja feliz. Muéranse. Siguió por la vía sucia y gritona. Se metió al reducto preferido. La esperaba: Nadie. Se sentaron en la mesa y pidieron cerveza ordinaria. Fumaron y la cosa daba risa. En esos momentos podía olvidar el dolor de las vértebras, las piernas y el cuello. Podía reir fuerte sintiendo que la noche no terminaba todavía. A veces alguien le decía que era bonita. Optaba por creerlo. En el baño de mujeres era fome mear. Así que se iba al del lado. La echaron tres veces. Que indigna. Le mostró los dientes al guardia y la patearon como bolsa de basura al basural inmundo de la calle. No importaba nada. No importaba ser la más ridicula estupida indignidad inservible. Daño, más daño por favor. Hubiera pagado por más.
Caminó por varias veredas amables. Otras fueron más antipáticas. Pero su cartera siempre se balanceó patuda de un lado a otro y su cigarro no se apagó jamás. De pronto en una esquina le tocó la roja a los autos... iba a cruzar, pero el primero de la fila bajó el vidrio y salió la música... qué era... The Shins... Turn on me... parpadeó cuatro veces y entendió que no era de noche. Vio el sol sobre los edificios.... qué estupidez... había caminado desde estación ULA hasta Baquedano... harto, se dijo... una ruta maldita, lo suficiente para recordar momentos putrefactos. La salvó del lapsus la voz de James Mercer. Se cagó de la risa y cruzó al fin la calle.

miércoles, 1 de octubre de 2008

sueño despierta

Los dos extraños se miran con calma de agua en estanque. Se estudian con el entusiasmo de sus sencillos instrumentos. Quieren quedarse así. Por minutos o por horas. Sin decirle a nadie esperan que no los muevan de sus puestos. A veces hay risas alrededor. A veces todos se callan. Tienen la paciencia de los que están conformes con sus propios resultados. Y porque saben que existen quienes han sacado mal los calculos. Son dos extraños que ya dejaron de serlo. Y se miran con descaro porque presienten que hay mucho tiempo en sus vidas. Entonces, quieren descifrarse un rato. Decodificar lo que esconden debajo de la piel. Debajo del manto que cubre sus verdades enterradas. Nadie más participa. Los demás no logran entender que pueden hacer muchas cosas haciendo nada. Por ahí va el juego. El de los pensamientos momentáneos que los atacan como marea. Quien imagina más. Quien llega más lejos y no quiere volver. Olvidar cómo volver. Ya desataron los caudales en un solo torrente un par de noches. Pero este es el momento de la paz absoluta. Ojos como tumbas floreadas. Bocas como vasos llenos de licor caro delicioso. Manos amarradas por voluntad. Porque no es el instante de actuar. Es la hora de mirar. Hay que gozar los silencios. Es momento de hacerlo. Es momento de aguantar ganas de desatar cordones y botones. Se regalan el uno al otro, pero con la inteligencia telepatica. Se hablan en una lengua que no tiene vocales ni consonantes. Se apartan del mundo porque hay veces en que participar demasiado es odioso. Eligen soñar despiertos para no sentir el cansancio.
Cuando pasa esto yo siento que ya no contengo un grito más en mi cabeza. Que mi alma negra de tanto humo de bar respira al fin. Siento que soy yo de nuevo, pero mejor. Que abandoné la tumba podrida en recuerdos tontos. Que abriste una jaula, que fue como soltar 100 pájaros a la libertad.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Mordisco II


Qué cosa pegajosa tienen los aullidos del corasaund, que me tienen cantando en la ducha, el auto, las calles, el metro y en la soledad de mi guarida. Qué elemento le agregaste a mi sopa que me pongo como pez de acuario puesto en el mar: ciego de tanta inmensidad, tonto de tanta agua salada. La tontera es buena, ésta tontera. Debo decir que me cuelgo de todos los volantines que miro al pasar, que me subo a todas las micros y viajo con los pasajeros mirando todo y ni una weá. Me rio en el colectivo, me miran con cara de whaat?

Quiero decir que en las noches soy peor. La temperatura baja en la ciudad, pero yo no siento el frío. La oscuridad me pone agrésor. La cosa se pone dificil. Me siento sola, pero después me cambio al mode on. Me dan calambres sexuales. Me da hambre. Voy al refrigerador y meto las manos. Te llamo un par de veces y es con la mente. Viajo hasta tu casa, donde jamás he ido y toco la puerta. No estás. Me dicen que fuiste por unos chocolates. Así que cambio el libreto y vuelvo a tocar la puerta. Me abres tu. Me esperabas. Me conduces como una tela flotante a una pieza que tiene computadores y una pantalla enorme. Hay una película. Quizás sea de monitos. Quizás tenga que ver con campos grandes. Al otro lado hay una cama que tiene mucha madera. No te rias, pero me gusta la madera. Y bueno, está tu cuerpo ahí, entre flotando y estirado. Me llamas con los ojos. Te conviertes en lo que eres, un lobo. Y no te enojes por revelarlo. Pero es así. Y lo que sigue pueden ser mil cosas. Me da paja contarlo.


Los lobos son animales oscuros. Tienen una piel hermosa y a veces es gris. Son de los cuentos y las novelas. Amigos de los indios y de las niñitas hot indefensas, llamadas Caperucitas. Los lobos bailan y cantan con la luna. Los lobos responden al olor de la carne fresca. Generalmente andan apatotados, pero puedes encontrar alguno solito. Son pillos, se disfrazan de santas ovejas y se guardan la mejor parte para el final. Los lobos dejan sus pasos en la nieve y la tierra. Son como mágicos. Amamantan humanos y se convierten en mito. Son adorados y se convirten en ancestros. Por eso no entiendo que no te guste ser uno.

Mordisco I

Los Lobos Feroces usualmente se comen a las Caperucitas. Pero esta vez no fue así. Había una vez un lobo feroz que se comió a una Mandarina.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Otro


La mujer que veo en el espejo está sintiendo que debe pedir permiso para atacar. Porque un cable la detiene. El cable parece estar ahogando sus ganas. Pero con un poco más de fuerza podria destrozar esas ropas y esa barrera siniestra que los aleja. Usar dientes, usar uñas. Romper con un beso lo que es ajeno y convertirlo en mutuo. Compartir el pan que guardan mis manos y ponerlo sobre tu mesa para que lo devores. Comer nuestros pensamientos. Los dulces y los agrios. Y sonreir después.

El cable resiste la marea de mi impulso. Pero las cosas ceden. La mujer que está parada frente a ti quiere que hagas algo. Un favor. Toma el cable entre tus dedos marciales y rompelo. Mastica las ganas que sé que también tienes. Debes depositar el brillo que hay en tus ojos en mi banco de ilusiones. Mi cuenta está vacía. Mucho Dolor Cervical y Tanta Furia se robaron todos mis fondos. Sabes qué... no me importaba estar vacía. A veces quería que algo llegara. Aunque lo quería sin desesperación. Sin embargo, ahora sí me desespero. Quiero estudiarte, medirte, recorrerte. Quiero que me estudies, me midas y me recorras con tus instrumentos. Quiero volverme gato, pajaro, madre o mujer diminuta, lo que soy. Te lo digo desde ya, los trucos están permitidos.

martes, 17 de junio de 2008

calmantes I


Desde que tiene la bicicleta de fierros celestes, ella se siente mejor. Es así porque cuando la monta y se lanza por las calles, la mira mucha más gente. Y se atrevió a soltarse el pelo, cosa antes impensada para una chascona endógena.
El temor al ridículo desapareció desde que tiene la bicicleta con los fierros celestes. Escuchando su favorita: Handsome Devil de The Smiths va por la vía. La misma vía que antes no tenía ningún glamour, ahora está lleno de eso. Todo gracias a la bicicleta.
Viaja a 40 kilómetros por hora y no la detienen los semáforos. Se ha vuelto loca con su nueva bicicleta de fierros celestes. Lanza gritos al viento helado. Está definitivamente más resuelto su destino. Y este es simplemente andar en una bicicleta, que aunque suene repetido, es de fierros celestes y eso no se puede cambiar. Las rutas sí. Las caras sí. Incluso ella misma no será la misma. Todos los días será una mujer diferente en su mismo cuerpo la que monte la bicicleta de fierros celestes.
Podría morir manejando por una calle llena de sol y hojas, llena de dioxido de carbono y polvo humano. Pero no importa. Los semáforos están congraciados con ella. Y pasa uno, pasa dos. Da igual carajo, que no la joda su madre ni el padre. Nadie. El viento la castigará por ser tan libre.
Ahora sólo le queda una cosa: adquirir una cámara... la cámara que vio mientras viajaba en su bicicleta de fierros celestes y pasó frente a la vitrina del 1235...

miércoles, 4 de junio de 2008

falla de fábrica




La triste historia de una perra que fue violada por su amo la escribí a los nueve años. No me quedaban más actividades que realizar para las cenas de nuestra familia y quise componer un relato que me hiciera llorar a mi. La cosa es que no me atreví a contarla en el cumpleaños de la abuela. Porque soy cobarde endógena. Porque era la mejor hija. Porque todos querían que así siguiera siendo. Y yo les cumplí el deseo. Por dentro el mundo es de otro color. Y eso lo saben mis más estimadísimos reales de la vida. Nada de cuentos. Aunque el título The Real se lo lleva la GolonCata (que anda más voladora que nunca, es que la primavera se le escapa y la lluvia la atormenta). Sobre el cuento, a los 9 me quedé callada. Mi familia siempre pensó que yo era una callada. Una de esas que se callan por pavas. Y esa posición sin duda que me brindó mayor movilidad y comodidad. Así crecí yo. Mirando todo, hasta lo que no debía, leyendo mucho, escribiendo más y el resto lo imaginaba. Mientras que en mi familia algunos seguían desterrados por haber hablado o haber actuado. Conozco a la gente desterrada por la matriarca. Ellos también saben quienes son. Pero ahora no sé a qué le pueden temer. A unas palabras? A una persona? Y a quienes critican? A mi no me da vergüenza decir que empecé a saborear la victoria de los actos a los 14 y nadie me pudo parar... por qué... porque nadie sabía lo que yo estaba haciendo. Y no dejé rastros. No tengo nada que lamentar.

Y el cuento de la perra... por ahí, en algún cuaderno debió quedar.

jueves, 29 de mayo de 2008

Diseccionada


La brisa que nos toca la cara en este antro es salvadora. Salvadora de nuestro pellejo acalorado y asfixiado por los humos de las bocas fumadoras. Yo sé que tú fumas, pero lo haces hacia el lado. Además, fumar es uno de los actos que te queda bien. Puedo ver que no has olvidado cómo hacerlo, cerrando un poco tus ojos y arrugando la frente. Apartas el cigarro de una forma violenta que no me espanta.
Esta noche no he hecho más que moverme al ritmo de la vieja ola. Me permito movimientos más cadavéricos que otras noches negras porque hoy fue un día especial. Fue un día donde descubrí que sentir amor se paga caro. Pero el precio no importa, muchos estamos dispuestos a pagar lo que sea, aunque esto signifique la vida misma. O algo peor, estar distanciados.
No importa, yo y mi coreografía de la muerte no queremos saber de esas reflexiones en esta noche. Queremos rockanrolear a todo lo que dan las venas. Así que te regalo una vez más mis brazos y mis piernas forradas de luto alegre. Como todas las noches negras, te regalo lo que soy, lo que tengo, lo que puedo hacer sobre esta pista. Y saco por mi boca las mariposas que guardo en el estómago, que cantan para ti las letras de esas canciones.
Siempre es igual y no me aburre. Yo te miro y espero a que me mires. Sonreimos y miramos a otra parte. No sé por qué lo hago si lo que más me gusta mirar es tu esqueleto protegido por músculos que me sé de memoria, como el mapa de nuestras vidas.
Esta noche en la pista no hay nadie que me inyecte ira y no lo habrá más. La he dejado en la casa, amarrada a la guarida del perro, porque es ahí donde no molestará a nadie. Y tú también debes dejar a tu ira encerrada y condenarla al exilio por cada uno de los días.
Cuando termine el baile me voy a ir a mi casa y tú a la tuya. Vamos a caminar como sólo nosotros sabemos, vamos a vivir las calles que nadie quiere vivir, vamos a usar la locomoción colectiva y nos va a seguir el peligro. Esa es la forma que hemos cultivado y la repetiremos hoy.
Más tarde mi organismo diminuto va a descansar, va a dormir. Pero sé que mi mente va a estar contigo, porque eso al menos nadie puede negarmelo. Y tienes que saberlo. Mi mente no está ni ahí con nadie más.

jueves, 15 de mayo de 2008

t.r.e.s.


La casa está vacía. El closet está lleno. Y en la ciudad, que no veo hace días por mi maldito encierro, debe andar el Valioso. A ese le gusta andar con flores en la mano, por si acaso encuentra a quien dárselas. Sobre todo en un día como hoy. Un día marcado con saliva y dientes en el calendario. Y todo porque el amor no tiene frenos. No hay frenos para ningún tipo de amor. Sólo la muerte. Y de eso también dudo. Pero el Valioso no duda. Sólo sabe caminar con flores azules y saludar a los perros negros y blancos. Y se compra un boleto de micro para recorrer la ciudad y con su radar buscarla. A la destinataria. A la que hará de florero. A la que comprará su estrategia azul.

Hoy son tres, pero han pasado corriendo la maratón, casi sin verlos. Los tres se me fugan de la mano y me bailan en la cabeza como palitos. Tres palitos cojos que se burlan de la mala suerte y las probabilidades, que se clavan en los prejuicios y los vaticinios del vaticano.

Tiempo para redecorar también. Redecorar las tuberías y la casa vacía. Y el closet con vestidos que no me voy a poner. Los dejo ahí porque soy avara. Avara de años, cuchicherías, papiruchos, pasteloñis, arrumakios y vestiditos. Con eso YO soy feliz.

jueves, 8 de mayo de 2008

EN CHILE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!



7 DE JUNIO
CAUPOLICÁN
BRETT ANDERSON
ME MOJÉ.-

domingo, 27 de abril de 2008

Doble Phenomenon


Now i´m esperando por my Jens Lekman. Mirando por la ventana llorosa, llena de gotas. Yo no estoy llorosa. Quizás la Miss sí. La doble personalidad que me permite vivir en paz con las personas hoy está feliz y triste. Las lyrics of Jens me bañan de white light. I love esa luz. Y la Miss too.
La Miss está llorosa porque no la dejo salir siempre. La he tenido encerrada. Es que if I let her go no podría trabajar tiempo completo en my tesis. Y I need to work tiempo completo en ella.
El problema es que ya me está pushing too hard para salir. Y quiero dejarla salir, para que respire. Si la Miss está en paz, por supuesto que yo también. Tengo programada su salida para un mes más. Es bastante time, but soy buena esperando. No, eso fue una mentira. I´m not good para esperar nada. En general, me gusta ir resolviendo todo en la vida. Por eso me he equivocado tanto. Porque me apuro. Right now me acuerdo del día en que conocí a my riot boy en una protesta en la calle. Aunque lo había visto antes, fue en la protesta when me di cuenta de quién era. Un boy de negro y barba corta. Un boy con rabia en sus venas. Lloré cuando se fue, pero quién no lo hubiera hecho.
Quiero a mi kid A o B o C o D o ... como se llame. Por ahí la Miss y yo hemos recuperado algo de aquello que teníamos en el past. Esa lunática manera de ver las noches con luna. Somos Cáncer las dos. He leído que es un bonito signo zodiacal. Yo lo encuentro una ironía. Porque a veces me pongo very very fea. Fea inside y outside también. La Miss Intoxic quiere salir, como digo. Pero le tengo buenas noticias. Estamos trabajando para usted, frase de empresas neoliberales. I wanna see that fire, le digo. Me refiero al fire sin rabia, un fire nuevo. El fire que estoy aprendiendo a encender es como el que resulta del perdon y del olvido. Aunque si te perdono, te olvido. Y eso no lo quiero. No lo quiero más. Pero aunque no consiga perdonarte, puedo encender ese fuego without rabia. Como dice mi wise Jens, hoy es "when I said I wanted to be your dog".

viernes, 25 de abril de 2008

Y qué más podemos hacer... ah?

El martes me instalé entre medio de 15 mil personas en el centro. Fui con CataPop, y junto a ese mar de mujeres rabiosas -y hombres tirados de la manga- caminamos por la avenida principal hasta el palashio de la Moneda. Estábamos ahí para gritar en contra de la decisión del TC (Tribunal Constitucional= Tarados Conchudos) de sacar del sistema público de salud la pastilla del día después, la T de cobre y los anticonceptivos que contengan Levonorgestrel. Eso ya lo saben, el tema lleva años sacando ronchas en este país gobernado por los fachos vestidos de zorrones socialistas y por la Shanta Iglesia Católica, un cúmulo de viejos fachos que se corren la paja con la virgen o violan pendejos en la parroquia. Y qué decir de los diputados udi, un grupo de pechoños movidos por sus dogmas, les importa un carajo los estudios científicos sobre la píldora.
La huevá es que quieren cagar a la gente que no tiene plata y menos educación. Quieren que nazcan más cabros para que les sirvan de mano de obra los muy conchudos...
Si prohíben finalmente su distribución (no la comercialización, porque para los acomodados siempre está la libertad del capital) habrá que volver al viejo sistema... o creen que antes no existía la forma de impedir un embarazo con métodos de emergencia?? JA!
Chiquillas, si no quieren tener guagua:
Nordiol= 2 pastillas (antes de 72 horas después del acto sexual) y 2 pastillas más al día siguiente.
Microgydon CD, Anulette, Norvetal, Microfemin o Anovulatorios= 4 pastillas (antes de 72 horas del acto) y 4 más al día siguiente.
Dan nauseas y dolor de estómago, pero es efectivo igual que la píldora. Incluso si están con uno o dos días de atraso de la regla puede funcionar.
Es lo que les daría cualquier matrona en un consultorio o emergencia, a menos que les toque una matrona Opus Dei, que hay cada vez más gracias a las escuelas de obstetricia fachas y opus de universidades privadas cuyos dueños son de esta calaña. La de Los Andes por ejemplo. Sabían que los médicos obstetras salidos de esas escuelas no estirilizan a las mujeres??? Ellos se niegan en los hospitales a hacer tal operación...
No sé hasta dónde quieren llegar los pelotudos, pero ahí va a estar la población para meterles el dedo en el hoyo!!

Saludoooorrrsssss
Y usen condón aunque piquen!!! jajajaja.- nerdss.
Saludos también a las que quisieron ir y no pudieron!!

jueves, 17 de abril de 2008

Mi Bankrobber





Me jodí desde el instante en que pusiste tus ojos en mi. Tus piernas se movían como preguntándose should i stay or should i go y yo que las miraba gritando run to me baby. Mi boca babeaba por ti, mientras te tomabas tu cuarta cerveza negra, bien helada, como debe ser. Yo y mis cuchillos nos queríamos lanzar a destrozarte, pero ¡me cohibía tu risa de dientes blancos y encías rojas! los dientes siempre se ven más blancos en las personas morenas... me amarraste las manos con esa forma de encender el cigarrisho, te hubiera besado las cenizas que dejabas caer al suelo, pero estaba inmóvil ante tu voz de operador radial del trasnoche. Yo sé que la ponías así para que yo te escuchara. Yo y mis hormonas rockeras adormecidas hasta el punto de ronronear como un gato gordo y viejo.
Te digo, me rejodi cuando me miraste con los ojos negros en el cuchitril centrico. Tú y esos movimientos de ladrón de bancos. Sé que cometería cualquier crimen contigo.