
El tiempo para Zantiago mañana anuncia 28 grados y un sol que quema hasta los pensamientos. Pero el viernes quizás caigan unas gotas sobre nosotros. Así es toda la huevada de la primarerarss. Por eso te vienen las alergias y los resfríos raros. Y anoche supe que voy a tener tres hijos hombres. Es un alivio y a la vez una shit. Alivio porque siempre pensé que era esteril, producto de mi suerte de no quedar embarazada a pesar no tomar ninguna precaución (hablo del tiempo-en-que-era-una-loca-de-mierda o como dice un poema de Rimbaud "nadie es serio a los 17 años"). Y una shit... porque siempre he querido tener una Antonia. Será. Snif.
Ahora, cómo es posible que sepa cuantos hijos voy a tener. Muy fácil. Anoche estuve con mi grupo de amigas, al que enternecedoramente llamamos "pandilla", y fumamos weed. Entonces Isa, la que hace teatro, sacó un péndulo casero al que denominamos aguja y nos habló del certero método que te indica cuántos hijos tendrás y de qué sexo serán. Como toda persona que ofrece un método brujerístico, que suena chanta, nos dio pruebas concretas de la veracidad de la aguja. Todas creímos. Todas nos sometimos. Algunas teníamos algo de susto por la huevada de ser estériles o de que la droga nos cagó el útero y mil razones. Pero no. Todas vamos a ser madres y cumpliremos el sueño de toda mujer, porque aunque lo nieguen varias, es verdad. Todas queremos tener al menos un escuicle que nos haga cagar la paciencia y los muebles que nos regaló mami.
Y en celebrar por nuestros futuros partos, cesáreas y depresiones pos parto, Isa nuevamente, nos contó la historia de cómo rechazó fumar marihuana en el departamento de Gonzalo Valenzuela. Sí, así de crudo y sangriento. Pero todo fue culpa de su miopía -peor si era de noche- y la timidez de sus amigas. Aunque cualquiera se intimida con Valenzuela. Simplemente no vio que era él. Solo distinguía la silueta de un cuico de mierda con ganas de engrupirse unas pendejas hueonas. Y que tal si era así.




