jueves, 21 de junio de 2007

Sexual Experience


Suficiente de cuestionamientos. En estos días de 800 grados bajo cero no hay taza de café que caliente, ni baile a lo stripper del novio que haga sudar. Los trastornos de personalidad que ocasiona el trabajo en ese sanatorio periodístico, más el político facho que no asistió a la entrevista y la Tesis que se vuelve la pesadilla de cada noche, menos contribuyen al calentamiento global de este lugar. Para eso están los gringos. Por eso Miss Intoxic le pidió al Chiko Monedas una special session of sexo under the lluvia. No sabía a qué se refería cuando dijo eso, pero quería sexo ya, en ese momento, como antes de que pasaran los años y no importaba que en la cocina estuviera su madre cocinando sopaipillas. O que la hermana chica se paseara por la casa abriendo puertas. Ni que el padre pudiera levantarse del sillón para preguntar cualquier mierda sólo por el gusto de joderte el momento.

Lo mejor era olvidar la existencia del resto y aprovechar que a veces la lluvia te obliga a estar encerrado y transformar ese encierro en una oportunidad. Y cerrar deliciosamente la puerta. Y poner ojos de mujer metralleta. Y derramar la falda en el piso. Y pasar revista al armamento.

Y en esa guerrilla de manos y piernas y bocas y lenguas hay que hacerse callar de vez en cuando para escuchar y seguir. Lo bueno es que la lluvia hace tanto ruido cuando cae en el techo de esa casa... y hace que esto se transforme en toda una sexual experience.

viernes, 15 de junio de 2007

ÑAMIKUAW





Mientras afuera los cero grados de esta ciudad son la tortura más despiadada contra las personas en situación de calle, como dijo Dalí -el profesor de fotografía-, las cosas aquí dentro de este cuarto oscuro y tibio, están en combustión: se ha derramado la sangre ante un lente.

Cuando Miss Intoxic tenía 7 años dejó de pensar que su segundo apellido era francés. Una monja ordinaria le había contado el cuento chilensis de las raíces europeas. Y es que Raipan no se dice Gaipên... se dice RAIPÁN. Su madre se lo explicó muy bien, para evitar cuestionamientos existencialistas. De todos modos estos igual vinieron. Después de la revelación sintió un orgullo enorme. Llegó a la clase diciendo que los hombres piluchos de las láminas en historia eran sus parientes. Como la crueldad infantil no es un fenómeno reciente porque Informe Especial mostró el bulling, una niñita de nariz respingona y pelo rubio al peo le dijo: Ah! entonces no me junto contigo, porque los indios son cochinos.

Como a Intoxic no le vienen con historias, le regaló un combo a la niñita con las mejillas llenas de airada sangre Mapuche. Aunque la valentía no le alcanzó para coraje, porque la castigaron y lloró toda la tarde por tener esa sangre de mierda metida en las venas.

La pelea infantil se olvidó, aunque la cautela de saber guardar el secreto del apellido la siguió por años. Una vez conoció un niño que podría haber sido su novio, pero cuando Intoxic le deletreó bien su segundo apellido, diciéndole que no era Rayban, sino Raipan, el adorado se marchó sin dar vuelta la cara.

Miss Intoxic no entendía por qué el tema del apellido tenía que ser un tema en este jodido país. Y por qué alguna gente se especializa en hablar pestes de los "indios", como si estuvieran frente a una lacra. Hay personas, muchas, que dicen ser absolutamente tolerantes, que encuentran bacan tener la sangre mapu. Pero igual cuentan chistes sobre indios o se ríen frente a las bromas de los demás.

Hace algunos años tuvo un novio que cada vez que se topaba con alguna persona pobre, morena y que no lo atendía con la celeridad que a él le hubiera gustado, blasfemaba como un enloquecido: ¡qué más les vas a pedir a estos indios! Después lo arreglaba diciendo: pero si no me refiero a los indígenas tuyos, me refiero a la gente tonta o a los flaites.

Pues Miss Intoxic hace tiempo se siente adolorida, ya no por tener que escuchar las bromas de la gente estúpida, sino de no saber cómo acercarse realmente a esta cultura que le es practicamente ajena, de la cual su madre no le enseñó mucho, porque ella tampoco recibió tradiciones, palabras, nada.

Todos los años trata de ir al centro de la ciudad el 12 de octubre. El Día de la Raza quizás sea el momento más cercano que tiene a ese pueblo tan vulnerado por la modernización. Es un día en que la Intoxic quiere olvidar que sabe hablar inglés y no sabe más de cuatro palabras del mapu, es un día para gritar el ay-ay-ay-ay bien fuerte, aunque los pacos anden mirando feo. El año pasado se atrevió a bailar la danza en el cierre del acto. No quiere olvidarse de eso. No quiere dejar de recordar quien es. Una mezcla de gente, al final, pero entre medio de esas gentes están los mapuche. Y nuevamente repetirse que el nombre sí es importante, pero no cuando los cuicos lo preguntan para encasillar en una clase social. Es importante porque tiene un significado, porque el nombre es un ritual y es un modo de sentir pertenencia.

viernes, 1 de junio de 2007

Fucking Peligro

Cerca de aquí suceden cosas. En la perriferia, digo. Miss Intoxic cada vez que vuelve a su casa y es tarde, debe empuñar la mano en su bolsillo, morder fuerte los dientes y marchar en vez de caminar. Cargar misiles no es suficiente. El ingrediente es la actitud. Y de aquello sabe algo nuestro Chiko Monedas.
Acostumbrado a guardar una cadena al alcance milimétrico de su mano áspera. Acostumbrado a empuñarla y relajarla para calentarla. Acostumbrado a mirar con la nuca. Y acostumbrado a fingir que se es de los mismos, para ver si se puede safar de más de un cocodrilo enterrado.

El peligro. Los peligros. Miss Intoxic no está representando un peligro con sus uñas, sus misiles under vestidos, sus labios y sus piernas. Los cocodrilos ni son ya un peligro. Peligro es otro. Es alguien a quien Monedas y la Intoxic conocen muy bien.

El Peligro es calvo "al uno". Es fly jacket con bandera bordada con mierda. Es fierro bajo el pantalón militar. Baila con cordones blancos. Peligro vive una lucha anacrónica, sin lugar correcto, ni raza verdadera.

Peligro los estaba provocando con su mirada insistente. Sus ojos quemantes sobre Monedas. Sus pensamientos a lo perro alemán. Un par de veces antes se habían mirado las vestimentas. Se habían clasificado. Cada uno estaba en el grupo de los enemigos del otro. Y desafiándose habitaban un mismo espacio. El Chiko Monedas evita las peleas a puño. Siempre ha temido que sus dientes delanteros vuelen. Los dientes. La utilidad. El equilibrio. Por eso evita ser golpeado y esa noche (porque todo lo relevante ocurre de noche aquí) al Chiko Monedas le resultó muy bien.

La cuerda no resistió la tensión. Peligro traspasó la línea amarilla desafiante, pero el Chiko Monedas advirtió. Peligro respondió con un insulto a la sangre y Monedas volvió los ojos adentro. En rápida reunión con sus neuronas decidió "nublarse". Miss Intoxic retrodeció. Había que hacerlo. Gritar e intervenir es lo incorrecto.

Tal vez alguien pueda decir que los golpes son tontos, son primitivos y que se usan cuando ya no hay palabras que decir. Como las guerras. Pero esa típica reflexión no se permite en el único segundo que tiene alguien como Monedas para decidir si dialogar con este neoKé! y recibir un golpe primero. Si ya no se pudo liberar, si no cambió de vereda, si no miró hacia otro lado, si no corrió con miedo, si no se cambió de ropa antes de salir... no hay más diálogo que "nublarse".

Y por eso de pronto lo vemos con las rodillas en el suelo, no suplicando, sino destrozando los nudillos de la diestra en la cara de un Peligro, mientras le dice que si no estuviera toda esta gente viendolos, lo mata.

Es la dimensión desconocida de las cosas, de las personas. Son las cosas que "hay que hacer". Son los episodios que no se cuentan con orgullo. Sólo se digieren callado, solo, después que pasan varios días y el puño ya cicatrizó.

El Chiko Monedas dice que cuando le pegas a un Peligro, le pegas a sus cincuenta amigos peligrosos. Pero además, le pegas por una razón: por todos/as aquellos a los que en las páginas amarillas de nuestra prensa han retratado como víctimas de un Peligro. Y eso se grita.

lunes, 28 de mayo de 2007

The Great Commandment







Cuando estas en una discoteque, ebria, drogada y sola porque tus amigas ya encontraron al galancete de la noche y se fueron a jugar al rincón oscuro... ¿qué opciones te quedan? -pensó Miss Intoxic.
La gente alrededor se mueve. Están bailando, otros están sentados tomando un trago. Da lo mismo, todos se mueven. Y están en verde, violeta, azul y parpadeante. Las mujeres de esta disco son bonitas. Estan vestidas con los colores del atrevimiento y sus uñas convenientemente teñidas de rojo, esperan el momento de tirar su zarpazo. Los hombres andan con zapatos de zuela alta, el pelo natural y la barba bien cortada. Pero por dentro guardan sus puñales, sus armas blancas para amansar a las gatas que los rodean. Todos están ebrios. Si no, no tendría sentido venir aquí, a esta disco, a entregarse a lo insano de esta ciudad última del planeta.
No se sabe cuánto rato miró Miss Intoxic está escena, mientras la música que escupía sus palabras vulgares, le movía los huesos de la cara.
De pronto alguien se atraviesa por delante. Tiene un vaso semivacío en la zurda y un condón agitándose en la diestra. Abre su boca. Se supone que está hablando, piensa la Intoxic, pero no escucha, ni sabe leer los labios de este hombre que lo único que hace es tirarle saliva cuando habla. Media vuelta, no hay fusiles que aguanten a este mal tirador.
Lo mejor era caminar al baño. Mirarse la pintura escasa. Pisar el agua en el suelo. Los basureros llenos. Salir al ruido otra vez. Bajar la escalera al subterráneo. Cambiar de ritmo la música. Ver en la oscuridad humeante. Prender otro pito, el último. Aspirar hasta el fondo. Sentir que la garganta te pica. Cerrar los ojos por el humo. Abrirlos. Y verla. a Ella. Los labios brillantes. Las manos en el aire. Los dientes fluorescentes. El abrigo abierto.
Cuando todos se han ido y estas ebria, drogada y sola en una discoteque. Sola con ella tomando un burdeo Cosmopolitan a tres metros... ¿qué opciones te quedan?- pensó Miss Intoxic.

miércoles, 16 de mayo de 2007

Ellas suenan... o de por qué él se llama Chiko Monedas

Cuando el Chiko Monedas camina, de sus bolsillos salen ruidosas chispas. Suenan las monedas, tintineando dentro de su oscuro pantalón. Es curioso, pero él jamás carga billetes. No es amigo de los arturos, ni de las gabrielas. Sólo trae monedas viejas y unas pocas nuevas, las que tienen grabada una mapuche.
Él dice que las monedas son más cómodas que los billetes. Intoxic aún no descubre bien por qué.

Cuando el bolsillo de su mochila negra ya no aguanta el peso de más monedas, el Chiko las deposita sagradamente en unos frascos de vidrio. Ya hay tres llenos en su pieza, sellados y escondidos bajo la cama. Y lo que pasa es que Monedas no gasta mucho. Pero le gusta tener sus bolsillos bien llenos de ellas. Y los frascos también.

Cuando el Chiko baila, también suenan las monedas y el Chiko se ríe y patea más fuerte para que se oiga mejor el tintinear de su plata.

En su chaqueta de cuero negro hay una hilera de monedas que el Chiko convirtió en remaches dorados y plateados. Son de otras épocas, de las pasadas. Y cuando va por las veredas soleadas las monedas brillan y la figura larga y vacilante de Monedas se oye sonar... igual que una risa anciana, se oye sonar.

lunes, 7 de mayo de 2007

22 Years Down

En un viaje diario, se mira por la ventana, ahí está su cara cansada, la ciudad de fondo, el metro sigue y avanza por la vía alta...
"La vida es más rápida que nosotros", recordó esas palabras de Nats. Punto. "Ser periodista a los 22 sin saber cómo, no es gracioso, es adrenalínico". Dos Puntos
1.- A los 3 vivió en una casa cuyo piso era de tierra.
2.- Tenía 7 cuando supo que su apellido no era francés como le dijo una monja, sino mapuche.
3.- A los 8 vio a su padre en la cama, con la señora del aseo.
4.- A los 9 fue su primer intento de suicidio. Desde ahí que lo reconsidera.
5.- Ha perdido la virginidad dos veces: a los 14 y a los 16.
6.- Una vez cometió incesto. (Se ganará el infierno?)
7.- Su anatomía la castigó en lo que más ama... no more words
8.- Sólo una vez peleó... y perdió.
9.- En una comida familiar le dijo a su padre que era un asesino de la dictadura.
10.- Hace poco un sicólogo le enseñó a no oir más a su padre.
11.-La única culpa que ha sentido en su vida fue el silencio que le dio a su madre.
12.-A los 16 amó tanto que por tres años se olvidó de si misma.
13.- Un terapéuta le dijo que era alcohólica a los 20.
14.- La noche más memorable de su VIDA fue en la que conoció a Monedas.
15.- La persona que le dio su primer beso murió hace un año, en moto.
16.- Apoyaría a su madre hasta en lo más sórdido.
17.- Una vez tuvo un maestro sexual.
18.- Tiene una hermana que no es de sangre. Es de alma.
19.- Es difícil ser periodista a los 22, cuando son tan odiados.
20.- Jamás se le ha roto un hueso y claudicó en su intento por ser actriz.
21.- Prefiere más alcohol del que necesita.
22.- Ahora podría morir sonriendo, porque se sabe amada en lo más incondicional.

miércoles, 2 de mayo de 2007

d.sangre

Pero miren qué educativo estuvo el panorama: hubo litros de sangre. Roja y espesa. Sucia y ajena. Sangre en la noche. A las cinco de la mañana. Por todo el suelo de una calle en el centro de la ciudad. Brotaba como de un manantial abierto. Como un poso de oro negro. O Rojo.
Miss Intoxic llegó al hallazgo muy ebria, pero conciente de todo. O casi todo.
Venía arrancando de unos tipos con ropas grandes que tenían pistolas con doble cañón. Era mucho para ella. Al menos por esa noche no jugaba en esas ligas.
El Chiko Monedas no andaba por el barrio. Estaba ocupado fumando pipas de la paz en la perriferia y no le convidaba a nadie. Hablando de su padre maleducado y llorando hacia dentro con cada palabra. Pero ese es tema de otro momento.
Nadie se dio cuenta de que Intoxic se fugó de la fiesta de las ropas grandes. Entonces, vio la sangre. Era tan roja que sintió su sabor metálico en la boca. Y le dio miedo. Pero el alcohol. Sí, el fuckin alcoholsss. Por él siguió caminando. Había una huella hecha con sangre y la siguió. Llegó a unos metros del epicentro épico. En un paradero de una calle del centro a las 5 de la mañana alguien apuñaló a otro alguien. Y la Intoxic estaba ahí. Ebria. Sola.
Nada especial, fíjense. No es para decir que la ciudad es peligrosa. No es para decir que la Intoxic es arriesgada. Tampoco para contar una bonita historia de sangre. Simplemente es que esa sangre en el suelo, esparcida, brillante y espesa le recordó su propia sangre.
Fue una noche maltrecha que ese líquido rouge se escapó de sus venas y abrazó las veredas de una calle también céntrica. De eso hace un buen tiempo, pero nunca está demás recordarlo.
Estaba en una bonita fiesta oscura en un lugar demasiado barato para no encontrar problemas. Esa vez el premio recayó en DoñaHombre que quiso pasarse de la línea amarilla con Monedas. Pero Intoxic no aguantó la infamia y la golpeó. De frente. A la cara. En la boca. Con su puño. Feo, feo -hubiera dicho su madre-. Pero en esos antros todo vale y había que hacer algo por la dignidad intacta. De todas formas la pobre Intoxic no hizo bien el cálculo y vio una donde habían tres. Y ese maldito número se le fue encima. Aunque no dolió tanto, fue mucha la impresión. Como pudo huyó del lugar con la cola bajo el brazo, lamiendo algunos rasguños. Pero el infierno estaba por venir y la Intoxic no lo olió a tiempo. Con Monedas iban caminando hacia alguna guarida y en el trayecto la DoñaHombre los encontró. Le tenía ganas a Monedas.
De su rojosa boca salieron insultos. Palabras hirientes. Herían su mente. Nadie podía ser más tóxica que la misma Intoxic. Entonces fue. Y de nuevo vino el maldito tres. La agarraron. La patearon. La derribaron. La humillaron en una calle del centro. Y le abrieron las venas con las uñas. Y Saltó la sangre que pedía perdón por ser tan estúpida, tan corajudamente estúpida. No sabe cuánto tiempo mordió el suelo. Podrían haberla golpeado toda la eterna noche si Monedas no hubiera llegado, cuando los amigos de DoñaHombre lo soltaron. Con la nariz rota y de sangre empapado la tomó de las manos y corrieron hasta que amaneció.