
Aunque el noir da señales confusas, Miss Intoxic está como quien dice "al agüaite". Piensa 45 veces al día en las escenas pasadas. Piensa en la voz, la palabra, el diente, la mano y el ritmo de las piernas. Turbulento es el maldito noir. El noir francais. Si es evidente, no siente culpa. Se lo llevaría de gira por la costa brava y por la montaña musculosa. Lo pondría sin envoltura frente al espejo y le diría que alucinaran juntos con el contraste. Que bailaran el dance que sea, el que quiera. Miss Intoxic se adoba y se acomoda las piezas dentales cada tarde. Mientras se blanquea el lomo piensa en la black mamba francais y sonríe de temor. Los 33° de la ciudad le recuerdan que una vez fue aplastada por su venenoso ardor. Los movimientos fueron mortales y rápidos. Como una presa del monstruo está. Domesticada por su sabor y color. Pero ya está comprendiendo que la mano va mal. Cuando estuvo con la mamba algo salió mal. Algo debió haber hecho mal. Porque ya no es lo mismo. Hablar francés. Comprar alcohol. Prender una vela. Ya no es igual. El noir vendrá cuando quiera bailar, cuando quiera trasnochar, cuando quiera un hueve-o de corto kilaje. ¿Y qué haras tú, Intoxic? Tic - Tac.
Ah! Desgraciao chico!





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